Escrituras
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Las plantas que resisten en esta casa suelen ser las denostadas por la mayoría. Hay poca luz, y los pocos lugares en donde hay, aunque sea de rebote, están abarrotados de plantas que se secan, inexorablemente, tarde o temprano. Lo único que sobrevive es el yuyerío, los tréboles, el dólar, la mala madre y la
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En este lugar, hace ya unos quince años, fue que comencé a escribir mi primera novela. La empecé en el silencio de la separación, en las noches vacías de ella, cuando aún no tenía idea de lo que era sentarse a narrar, pero ya rumiaba los vaivenes y las escenas. Siempre estaba bien servido. En
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La tarde enciende las siluetas, los rostros se borran. Las voces desfasadas, el aire lleno de respiraciones. La totalidad de los presentes escribe salvo uno que salió a fumar. El resto está concentrado, atrapado en alguna frase que no los suelta, como si la punta de la herramienta estuviera hendida en el papel, soldada, sin
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El mismísimo Marcel Proust y Sun Tzu son quienes custodian mis dineros, la caja fuerte propiamente dicha, de estos, mis ahorros, que nunca llegan a ser a tales. Ellos, mis ahorros, son la proyección de un mismo y heredado complejo de inferioridad: eso de nunca llegar a ser. La guita, que es todo un personaje,
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Con mucha alegría quiero contarles de la publicación de este, mi segundo libro, Insoñación, de la mano del sello Devuelo, a cargo del amigo Maca, (responsable también de Yaugurú). «Insoñación es un viaje por los recovecos de la escritura» reza la contratapa. Un narrador ajeno a todo lo que no sea su oficio, encorvado y